Cuando un PC con Windows sufre una infección importante, el reloj corre en contra: cuanto más tiempo esté conectado y operativo, más riesgo hay de pérdida de datos, exfiltración o daños en el sistema.
Cuando un ordenador deja de arrancar o empieza a comportarse de forma errática, puede ser una pesadilla para cualquier usuario. Desde errores de arranque, pantallas azules, pérdida de datos o ...